manifestando tu grandeza


1. Importancia de la Autoestima en la Ecología Emocional

El motor emocional (autoestima), esa fuerza que nos impulsa a hacer cosas, con la confianza de saber poder, que nos queremos a nosotros mismos y a otros, nos da la humildad para respetarnos y ser respetados.

Juan Enrique Spencer Risopatrón

Desde muy pequeños vamos creando nuestra actitud frente a la vida. Dicha actitud se forma cuando, siguiendo la línea del menor esfuerzo hacemos uso automático de un sistema que hemos almacenado en nuestra memoria por haber sido utilizado satisfactoriamente con anterioridad. Así, entendemos por actitud al conjunto de respuestas habituales, inclinaciones o predisposiciones a reaccionar de una determinada manera ante un estímulo o situación dada.

Cuando nos relacionamos con otras personas, podemos tener una idea consciente preconcebida de como queremos reaccionar, sin embargo, nuestra forma de reaccionar es la que nuestra mente ha ido almacenando como respuestas habituales que han servido a un propósito. Esto es, la forma de relacionarnos con otros está sintetizado en nuestra actitud frente a la vida.

Ya sea que nos relacionemos con nuestros compañeros de trabajo, nuestra familia, amigos o conocidos siempre estamos estableciendo vínculos afectivos con las personas, puesto que : toda relación entre dos personas es una relación afectiva. Podemos decir que vivimos en un medio ambiente emocional que nos caracteriza como miembros de una sociedad. En nuestro medio ambiente tenemos tendencia a relacionarnos con miedo. No es que tengamos necesariamente los síntomas del miedo cuando se vislumbra una interacción con otra persona, pero tenemos todos nuestros medios de protección activos para reaccionar frente a un posible ataque. Cuando asistimos a una reunión o entrevista con personas que no conocemos siempre existe esa incerteza de cómo va a resultar, el miedo a lo desconocido. Pareciera ser que el miedo es una de las condiciones naturales (medio ambiente emocional) del ser humano en esta sociedad como la hemos concebido. Es claro que ese miedo es también uno de los modeladores de nuestra actitud.

Por otro lado, normalmente hacemos las cosas que pensamos, y pensamos en cosas que creemos podemos hacer. Esto es ; nuestra forma de actuar influye en nuestra autoestima, y nuestra autoestima influye en nuestra forma de actuar. Si queremos construir un mundo agradable, donde podamos relacionarnos sin miedos, en el que valga la pena vivir, esconveniente eliminar o al menos disminuir nuestros miedos. Como no podemos actuar en las cosas que pasan, sí podemos actuar en como procesamos la información que viene de afuera. Si mejoramos nuestra autoestima, lo que hacemos es subir el umbral de estímulos externos que puedan procesarse como amenazas, esto es, disminuimos la cantidad de situaciones afectivas externas (estímulos) que nos producen miedo.

Con una autoestima sana podemos relacionarnos con las personas que nos rodean sin producir roces que se traducen en un mal clima de relaciones interpersonales. En la empresa se produce mal clima organizacional, en nuestro hogar se producen ambientes cargados con altos grados de exigencias para no fallar, con muy buenas intenciones pero muy malas formas de proceder para obtenerlo. Si nos ocupamos de los efectos de como nos relacionamos afectivamente hoy, estamos pensando en las consecuencias sobre nuestro futuro emocional, y podemos hablar de Ecología Emocional.

Según el diccionario, Ecología es el área de la ciencia que estudia la relación del ser humano con su medio ambiente. Además, se relaciona con el cuidado del medio ambiente. La expresión se utiliza también como una forma de direccionar las consecuencias de nuestra acción sobre el medio ambiente. De este modo no es una exageración hablar de ecología de las emociones o del ambiente emocional que nos rodea en la sociedad que construimos.

Como se mencionó anteriormente, es muy importante preocuparnos de como construimos nuestro mundo interior, cual es la concepción que tenemos de nosotros mismos y de la cantidad de recursos personales emocionales disponibles para enfrentar el futuro. Esto nos lleva directamente a La Autoestima, y es nuestro derecho pero también nuestro deber, mejorar la autoestima para tener más opciones de relación con la Ecología Emocional constituida por las personas que nos rodean y que constituyen nuestro mundo.

Una ecología emocional completa y sana permite gastar menos energía mental en resolver incendios emocionales, que se convierten en mal genio y estados desajustados de conciencia. Cuando estamos completos y ajustados empezamos a mirar el mundo exterior, y cuando descubrimos que hay vida allá afuera de nosotros, también nos ocupamos de la ecología del medio ambiente y cuidamos nuestros recursos naturales.

Existen formas, basadas en terapias diversas para incrementar la autoestima, es nuestro deber hacerla crecer para legar un mundo sano de relaciones profundas basadas en emociones directas y confiadas.

 
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